Operación Berenjena: presentación en sociedad

Que a uno le gusten (MUCHO)  las berenjenas no suele ser  casualidad. En mi caso, por ejemplo, es genético. Mi padre adora las berenjenas. No recuerdo haber ido con él a un restaurante y no pedir un plato con berenjenas. Si en la carta no hay ninguno, mala señal, muy mala señal.  En casa de mi abuelo materno,  las berenjenas se cuelan en todas partes: en el horno, gratinadas, con bechamel; a la brasa; rellenas de carne y verduras; dentro de un pastel de tortillas…

Mi obsesión genética por las berenjenas me lleva a hacer cosas bastante imbéciles. Entre ellas, este blog, que he empezado a escribir  en Pekín, donde vivo desde hace  tres años. 

vista de Pekín desde mi casa. El cielo amarillo es natural.

A simple vista, la conexión China-berenjena es absurda. Pero no lo es. Porqué en este país de 1300 millones de personas, y en general, en toda Asia,  son unos auténticos cracks berenjenarios.  En los últimos tres años he llegado a comer toneladas de berenjenas (qiezi), – que aquí son más alargadas y de piel menos amarga- , la mayoría de las veces fritas o salteadas con otras verduras o carne. Incluso tienen una especie de berenjena redonda que la cuecen al vapor o la sofríen y luego te la comes a gajos, como si fuera una naranja. Algunas de las berenjenas más sabrosas que he probado por aquí las describo en mi libro Por China con Palillos (Ed. Destino, 2008), un proyecto un poco más serio que este blog.

Como decía, este blog es una auténtica  imbecilidad. Primero, porqué nace de otra imbecilidad: mi primer intento de escribir un libro, que titulé con el mismo nombre “Operación Berenjena”. Como se trataba de una serie de textos sobre el cachondeo que reinó en mi vida antes del  inicio de  mi primer trabajo  “formal” como  “corresponsal” en China ( con eso, por fin,  me gano la vida ) , sin ningún tipo de hilo conductor, ningún editor se ha interesado en publicarla. Seguramente sus razones sean sólidas.. acabo de releerme los primeros capítulos y es cierto que el texto no sigue una línea muy normal … pero me da pereza  ( DE MOMENTO ) retocarlos. 

Así que he optado por una  opción más fácil. Publicar los capítulos de “operación berenjena” en este blog. Pero antes de hacer un copy paste kilométrico y asustar al primer cibernauta que se asome por aquí, he pensado que primero colgaré unos cuantos posts idiotas como -éste y  ver si consigo aumentar algo mi popularidad en interné, que, de momento, es limitada.

Una de las excusas para ir escribiendo  posts idiotas diarios era comentar los platos de  berenjenas que me vaya zampando. Por ejemplo, la increíble tortilla de berenjenas que hizo la semana pasada Mari en la casa de mis padres en  Cabrera de Mar, poco antes de marcharme a CHina. Jugosa y nada densa, iba dejando un ligera babilla lila encima del pan con tomate …

la tortilla de berenjenas de la Mari

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