“En Egipto y en Túnez se han derrocado dictadores, pero los regímenes todavía permanecen”

Esta semana ha pasado por Barcelona  Tariq Ramadan, un reconocido filósofo y teólogo musulmán nacido en Suiza, de origen egipcio. El abuelo de Ramadan  fue el fundador de los Hermanos Musulmanes, una organización política bastante extendida en los países árabes, que cree que el Corán debe regir la forma de gobernar y la vida diaria de la sociedad musulmana. Ramadan, en cambio,  es definido como un “intelectual reformista musulmán” , porque a lo largo de su carrera ha abogado por la necesidad de instaurar gobiernos laicos y democráticos en el mundo árabe.

El pensador musulmán Tariq Ramadan y Agustin Paniker, de Kairós editorial

“Uno de los  prejuicios de Occidente es creer que el Islam no es compatible con la democracia” , dijo Ramadan durante una conferencia celebrada el pasado martes en Casa Asia en motivo de la presentación de su último libro , Mi visión del Islam occidental (Kairós, 2011).   Según Agustin Paniker, el editor de la versión en español, el texto es un ejercicio de autocrítica dirigida tanto a los  emigrantes musulmanes como a los europeos de “pura cepa”, con el fin de que reflexionen sobre los prejuicios sociales que todavía pesan  sobre unos y otros.

Durante su visita a Barcelona, Ramadan también aprovechó para opinar sobre las  revueltas políticas que están agitando el mundo árabe. Según el intelectual musulmán, éstas deben ser apoyadas por Occidente “porque proceden del pueblo, no han sido manipuladas por líderes islamistas,  y tienen como objetivo la libertad, la democracia y la dignidad”.

Sin embargo, Ramadan (que aparte de ser un orador excelente y disponer de un gran sentido del humor, es también un hombre muy atractivo), alertó de que el proceso de cambio en estos países todavía está lejos de terminar. “En Egipto y en Túnez  se han derrocado dictadores, pero los regímenes todavía  permanecen”, dijo Ramadan frente a un público en el que destacaba la numerosa presencia de jóvenes catalanes de origen magrebí. La democratización del mundo árabe será larga, “pero si de algo me he dado cuenta durante estos años es que con determinación y perseverancia todo es posible”, concluyó Ramadan.

Profesor en la Facultad  de Estudios Orientales de la Universidad de Oxford,  Ramadan ha dedicado gran parte de su carrera a reflexionar sobre los motivos que  han hecho fracasar la integración de los musulmanes en Europa y Occidente. “Hay que acabar con los prejuicios sobre “el Otro”. Simplemente, la idea del “Otro” tampoco debe existir,  defiende el reputado intelectual musulmán.

¿Por qué en Europa los descendientes de inmigrantes musulmanes, aunque sean de tercera o cuarta generación, siguen siendo calificados por su “origen inmigrante” en lugar de ser vistos simplemente como un “francés, un español o un inglés”?, reflexiona Ramadan.

A lo largo de la conferencia, el filósofo alertó del auge del populismo en Europa, especialmente en época de crisis, donde algunos partidos políticos son los  responsables de haber puesto en la cabeza de la gente la idea de que el Islam es  “un problema”. “Han logrado transformar en  una cuestión religiosa problemas económicos y de injusticia social, como la pobreza y la discriminación de los inmigrantes magrebís”,  observa Ramadan.

Para salvar las distancias entre occidentales e inmigrantes musulmanes, Ramadan también presiona a estos últimos para que autoreflexionen sobre sus prejuicios de identidad. Algunos de mis amigos musulmanes en Suiza no están de acuerdo conmigo cuando digo que yo soy un musulmán europeo, y no un musulmán en Europa”, dice Ramadan, para quién no es contradictorio definirse ambas cosas. Uno de los objetivos de Ramadan es defender la formación de sociedades plurales, en las que haya cabida para diferentes identidades; sociedades donde se valoren las diferencias individuales y se fomenten los valores comunes entre el Islam y Occidente, como el respeto por la tolerancia y la dignidad. La globalización ha creado una crisis de identidad. Pero no debe ser un problema definirse a la vez “musulmán, catalán y europeo”, reflexiona Ramadan.

No obstante, “me he dado cuenta de que yo no hablo por todos los musulmanes. Existen numerosas interpretaciones del Islam, y algunos son más tradicionalistas, igual que en el Cristianismo”, dice Ramadan, lamentando que sea la minoría formada por islamistas radicales los que concentran la mayor atención mediática.

Según Ramadan, la comunidad musulmana tiene tres prioridades para poder integrarse en Occidente: la educación, la creación de empleo y  la mejora de la comunicación con la población local.

http://www.newyorker.com/online/blogs/georgepacker/2010/04/an-evening-with-ramadan.html

http://www.nytimes.com/2007/02/04/magazine/04ramadan.t.html

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