“La literatura es como una imbecilidad, no tiene definición, sino muchos ejemplos”

Alessando Baricco (Turín, 1958) es un orador nato. Su capacidad de retórica le permite ímprovisar  grandes respuestas  a preguntas complicadas en una rueda de prensa:  “la literatura  es como una imbecilidad, porque no existe una definición concreta, sino muchos ejemplos”.

El dominio del lenguaje estético y  la creación de entornos irreales son dos puntos fuertes de la prosa de Baricco, autor de bestsellers como Océano mar (1993) o Seda (1996),  considerado uno de los novelistas estrella de la literatura italiana de los últimos veinte años.

 No obstante, en su última novela,  Emaús, traducida al castellano por  Anagrama y presentada ayer en Barcelona en el marco del festival literario Kosmopolis, Baricco ha apostado por abandonar ligeramente lo misterioso y desconocido, y acercarse un poco más al mundo real: las vivencias de cuatro adolescentes de clase media baja en una ciudad del norte de Italia, probablemente Turín, en los años 70.

 “Se trata de un libro también extraño para mí, con trazos autobiográficos, y basado en  una realidad reciente”, reconoció ayer Baricco durante la presentación del libro en el marco del certamen literario organizado por el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB).

Recurriendo a una narrativa elocuente y poética, lejos de querer ser una novela costumbrista,  Emaús refleja el contraste entre dos mundos que conviven en una misma ciudad. Por un lado, el de la alta burguesía –  “progre”, abierta, moderna-   simbolizada por el tópico de una joven sensual y libertina, en este caso llamada Andre. Por otro lado, el enclave cerrado y regido por los preceptos de la fe católica  al que pertenecen los cuatro protagonistas, Bobby, Luca, el Santo y el propio narrador.

“Andre simboliza para ellos el mundo abierto, al que sólo podrán tener acceso unos instantes” , explicó Baricco. Sexo, masturbación, menage a trois, abortos, muerte, travestis. De  la mano de Andre, un mundo inalcanzable se abre a los cuatro muchachos, aislados en un entorno asfixiante, condicionado por la estricta formación católica, la represión sexual y los problemas familiares.

“Andre no es de nadie, pero nosotros sabemos que, al mismo tiempo, es de todos”, avanza el narrador en las primeras páginas de la novela, haciendo uso del lenguaje misterioso que caracteriza toda la novela. Según Baricco, la voz del narrador es una “superposición de muchas voces: la de un joven de joven de 17 años, pero también la de un hombre que recuenta su vida 30 años después”.  “Es como escuchar música con dos instrumentos distintos, de una manera simultánea”, especificó el autor italiano.

La amplia formación musical de Baricco ha sido clave a la hora de desarrollar su particular estilo literario, basado en  la cadencia de imágenes y estructuras lingüísticas, que dan  “ritmo y melodía a sus novelas”,  observa Francesco Ardolino, profesor de Filología Románica de la Universitat de Barcelona (UB) y experto en literatura italiana contemporánea. “Baricco no me parece un escritor excepcional pero ha sabido encontrar una línea diferente en el panorama literario de nuestro país tras la muerte de Italo Calvino [el gran referente de la literatura contemporánea italiana], en 1985”, añade el especialista de la UB.

Baricco admite que escribir Emaús no fue una experiencia agradable. “Tuve que repescar los recuerdos y vivencias reales de mi adolescencia, una etapa que no recuerdo particularmente feliz”, explicó el autor, manteniendo el mismo tono relajado durante toda la rueda de prensa – “aunque no tan trágica como la de los protagonistas”, añadió Baricco. Para “curarse” de Emaús, se ha puesto a escribir un libro ligero y más divertido.

El título del libro, Emaús, hace referencia a un pasaje bíblico en el que dos hombres se encuentran con Jesucristo resucitado, pero no se dan cuenta hasta que éste ya se ha marchado. “La historia me pareció un reflejo de la mirada de la juventud ante la vida. Me recordó a esa desintonía entre hacer las cosas y el momento de entenderlas. Después, uno tiene toda la vida por delante para curarse de esa brecha de 30 segundos”, bromeó el autor.

(versión original de texto más corto aparecido en Público): http://www.publico.es/culturas/368105/alessandro-baricco-la-literatura-es-como-una-imbecilidad-no-tiene-definicion

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