“Los freaks son siempre los malos”

A Robert Juan-Cantavella (Almassora, 1976) nunca le interesó demasiado la literatura de ciencia ficción hasta que un día, ayudando a un amigo a limpiar su biblioteca, topó con la novela Tiburón 2. El libro –  basado en la continuación de la mítica película de terror de Steven Spielberg , Tiburón –contenía una frase que le fascinó: “al llegar al arrecife, el tiburón giró a la derecha”. A partir de ese momento, Juan-Cantavella, autor de El Dorado (Mondatori, 2008), se empeñó en escribir una novela de terror fantástico, en la que apareciese un tiburón o algún otro monstruo, y donde poder reproducir la misma frase. Así nació su última novela,  Asesino Cósmico, publicada también por Mondatori y a la venta desde el pasado 1 de Abril. La obra representa el debut de este joven y atractivo (sorry,tenía que decirlo) en el género de terror-ficción y  la llamada literatura “pulp”, en España vivió su auge  en las décadas de los 70 y 80.

Robert Juan-Cantavella. Fuente: http://www.barcelones.com/category/vista/libros-y-comics/page/2/

La historia del Asesino Cósmico está ambientada en la isla imaginaria de Meteca en el año 2035 y en ella no faltan vampiros, extraterrestres y otras aportaciones más actuales al género del terror, como la autoinmolación o la tortura psicológica.  “Inventarse una realidad fantástica te permite también hablar del entorno real”, explica Juan-Cantavella en una entrevista reciente en las oficinas de Mondatori en Barcelona.  Hace un día caluroso y soleado y Robert recibe a los periodistas con un look juvenil y macarrilla: camiseta oscura,  pendientes y gafas de sol sobre la cabeza. “Meteca refleja la forma de vivir de una sociedad rural, cerrada y anticuada, parecida a la de muchas aldeas de Castellón y Valencia, que yo conozco muy bien”, añade el guapo escritor de Almassora, alternando catalán y castellano a lo largo de la entrevista.

En Meteca todavía existe la figura del “corregidor” y un videoclub de cintas VHS, aunque la trama transcurra en 2035. “Mi novela parte de este juego entre pasado y futuro”, aclara Juan-Cantavella, ajustándose las gafas de sol sobre la cabeza. el autor mezcla personajes ambientados en la España rural con imágenes de un futuro, “tal y como se lo imaginaban los autores de terror ficción de principios del siglo pasado”, dice Cantavella, admirador del autor estadounidense H.P Lovecraft, pionero de la llamadas novelas  “pulp” y de “terror cósmico”.

Cantavella no se considera un especialista de este género, cuyo origen está en las historietas de terror publicadas en papel de baja calidad (“pulpa”) , muy populares en EEUU durante los años previos a la crisis financiera de 1929.  “Hoy el equivalente sería publicar en Internet, el medio que ha permitido abaratar los costes”, opina Cantavella jugueteando con la atractiva cubierta de su libro.

En Asesino Cósmico  aparece un extraterrestre “bueno” que pretende jubilarse en la Tierra y un vampiro llamado Tempranillo, inspirado en la figura de un bandolero andaluz del siglo XIX.  “Me interesaba crear un relato fantástico, en el que se mezclen todos los géneros de ficción “puros”, como el terror, la fantasía y el western. De esta forma, el lector puede librarse de la tensión por tener que creerse todo lo que lee, como sucede con una novela realista”, puntualiza el autor, encasillado en la llamada “generación Nocilla”.

Una de las cosas que más sorprende de esta novela es que aparecen un montón de nombres raros: Trasilda, Antero, Legúfago, Epifanía, Vladimiro…  “Quería  romper con el tópico de que los personajes del futuro deben llamarse Jack o Joe”, dice Cantavella. Resulta que antes de ponerse a escribir, dedicó varias semanas a explorar el Santoral Católico y en el censo de un pequeño pueblo de Burgos con el fin de identificar  decenas de nombres castellanos extraños y en desuso.

Por otro lado, el autor no ha querido renunciar a algunos clichés tradicionales del terror, como el exorcismo y la iglesia Católica, a los que hace referencia en el episodio en que un enano asesina a un monje frente a un altar. La escena está inspirada en una novela de Curtis Garland, conocido escritor español de novelas Pulp, a quién Cantavella dedica su novela.

“Tanto en la realidad como la ficción, todo el mundo espera que los freaks sean siempre los  malos, como los enanos”,  opina Cantavella. Aunque él no ha pretendido nunca dar lecciones, concluye:  “Todas las novelas fantásticas llevan por defecto un mensaje implícito:  que en la realidad, el único monstruo que existe es el propio hombre”.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s