De Drácula a la aparente tranquilidad del Norte

Nunca he sido muy fan de la novela negra. Recuerdo que  me cagué de miedo leyendo a Drácula, de Bram Stoker, y me tragué de un tirón El Código da Vinci  y el primero de la serie Millennium, de Stieg Larsson. Me parecieron dos novelas policíacas muy bien tramadas, que te enganchan hasta el final y te hacen sufrir sin moverte del sillón. Los volúmenes  2 y 3 de Millennium me los leí en diagonal: estaba lleno de descripciones y  párrafos innecesarios. Se ve que los libros son de media mucho más largos que antes  porque el ordenador ha hecho que resulte más fácil escribir. 

El reto del autor, sea de novela negra o romántica,  es saber reducir la historia a lo imprescindible. Al menos, en esto último coincidieron todos los escritores que ayer participaron en el encuentro literario sobre novela negra BCNegra 2012.  El edificio medieval de La Capella, en el carrer Hospital, se ha convertido en el punto de encuentro de centenares de adictos a la novela policíaca de nuestro país. Todos tienen un aspecto bastante normal, aunque uno tiene la sensación de estar rodado de psicópatas. Mi tía Margot, devoradora de novela negra, es una de las mujeres  más dulces y calmadas que conozco. Esperemos que su afición a la sangre y el terror siga limitándose a la lectura. Margot fue quién me recomendó leer a Donna Leon, Mankell y a Asa Larsson, escritora sueca de novela negra.  De esta última leí  Aurora Boreal, pero no me convenció.

sesión de novela negra escandinava en el festival literario BCNegra 2012

Entonces .. ¿por qué tiene tantos adeptos la novela negra escandinava? Ni si quiera los propios autores lo saben: “Supongo que si algunos somos buenos se debe a la larga tradición de novela policíaca existente en nuestros países”, insinuó ayer en Barcelona el escritor noruego Gunnar Staalesen, uno de los tres participantes en la mesa redonda sobre literatura nórdica celebrada en el marco del festival BCNegra 2012. Staalesen es conocido por su serie de novela negra protagonizada por el detective de Bergen Varg Veum. Junto a él estaban los daneses Jussi Adler-Olsen (Departamento Q) e Inger Wolf, creadora del detective de origen croata Daniel Trokic.
“Estamos aquí para escuchar a Olsen y pedirle que nos firme un libro”, confiesan Roser y Joan, una pareja catalana de adictos a la novela negra sentada en las primeras filas. En la sala de La Capella no queda un sitio libre. “Lo mejor de leer a los escandinavos es que te permite descubrir la cultura de un país diferente a través de la novela negra”, asegura Joan, cuya afición por los autores nórdicos empezó tras leer a Henning Mankell.
“A los autores escandinavos nos ponen a todos dentro del mismo saco pero hay muchas diferencias entre nosotros”, remarcó Adler-Olsen. La mesa redonda, moderada por Carlos Zanón yLilian Neuman, dio pie a un interesante debate sobre la situación política escandinava, la crisis del estado del Bienestar o el impacto del clima a la hora de escribir novela policíaca. “Me costaría mucho escribir una novela en verano, me parecería demasiado ligera”, reconoció Wolf, mirando con complicidad a su compatriota danés. Jussi bromeó diciendo que si al levantarse por la mañana uno se encuentra un metro y medio de nieve en el jardín, está oscuro y la temperatura es de -21º C, “sólo pueden crearse detectives duros”. “Por eso me gusta que en Dinamarca tengamos emigrantes de Oriente medio: aportan a nuestro carácter humor y emociones”, añadió el escritor danés.
Staalesen remarcó la importancia que tiene para él escribir novela negra cómo fórmula para mostrar su compromiso con la sociedad. En su última novela, Varg Veum, un ex trabajador social convertido en detective, investiga un crimen cometido en un centro de acogida de menores en Bergen, la ciudad natal del autor. Aparentemente, un niño ha asesinado a sus padres adoptivos. “Con este libro quise plantear dos cuestiones al lector”, asegura Staalesen. Primera: ¿es posible que un chaval sea considerado un delincuente? Segunda: “qué podrían haber hecho los trabajadores sociales para evitarlo?”. “No se trata de dar lecciones, sino de que el lector juzgue por su cuenta”, concluyó el autor noruego.
Zanón preguntó a los autores sobre las ventajas de crear un protagonista seriado, normalmente un detective, que aparece en cada novela. “De esta forma puedes conocer mejor el carácter del personaje”, dijo Wolfe. “Además, al lector le hace ilusión reencontrarse con él, observar cómo envejece y que su vida transcurre”, añadió Saalesen. Este último también subrayó la estrecha vinculación que el lector establece entre el personaje y una ciudad (normalmente, la del autor): Varg Veum y Bergen, Londres y Sherlok Holmes y Londres, Barcelona y Caravalho, Marlowe y Los Angeles…
“La gracia de la novela negra escandinava es acercar al lector a un entorno exótico, porque al fin y al cabo las personas y sus emociones son parecidos en todas partes del mundo”, concluyó Saalesen.

Asesinos en serie. O matar sin móvil aparente

La última sesión de ayer en BCNegra estuvo dedicada a los asesinos en serie y contó con la participación de dos autores norteamericanos: Jeffrey Deaver (Luna Fría) y Karin Slaughter, que acaba de publicar El número de la traición.
“Nací y me crié en Atlanta, una de las ciudades con el número más elevado de crímenes de EEUU. He oído hablar de asesinatos a mi alrededor desde que soy una niña. De aquí nace mi interés por el crimen y los motivos que llevan a matar”, reconoció Slaughter, cuyo apellido, ironías de la vida, significa “matanza”. Para Slaughter, no hay duda de todo crimen responde a un motivo: pérdida de poder, frustración.. o robarte el bolso.

Deaver cree que la clave de un buen thriller reside en saber mantener la intriga. “La trama debe obligar al lector a preguntarse constantemente qué va ocurrir después”, señaló el autor norteamericano. La fórmula del asesino en serie es “perfecta” para mantener esta tensión, añade Jeffrey, autor del detective tetrapléjico Lincoln Rhyme. ¿Por qué un discapacitado? “Quería una alternativa al héroe tradicional, tipo Bruce Willis”, respondió Jeffrey.
Karin se ha atrevido a crear un protagonista mujer, que se avergüenza de padecer dislexia. “Muchos criminales también ocultan un secreto. Por eso mi protagonista les comprende mejor”, explicó la escritora americana.

A la hora de concebir un asesinato o un crimen, hay que ser muy cuidadosos con las pistas, recordó Deaver.  Un exceso de evidencias puede desvelar demasiado pronto el nombre del asesino. “El lector debe ir descubriendo lo que ha ocurrido al mismo tiempo que el protagonista”, añadió. Por eso, a veces es necesario “esconder pistas” o evitar la aparición demasiado temprana del forense o de las tecnologías más avanzadas, como las que permiten detectar el ADN. A Karin no le preocupa en absoluto: “los seres humanos somos muy creativos a la hora de matar, la tecnología nunca será capaz de esta al día”.

(Esta crónica salió publicada en la revista Serie Negra )

One thought on “De Drácula a la aparente tranquilidad del Norte

  1. Javier Hurtado February 8, 2012 / 12:11 pm

    La novela negra sueca está de moda y eso es suficiente, no cabe ninguna explicación, esta sociedad es así, o se está de moda o no se está. Ahora tocan los suecos, Yo particularmente sigo prefiriendo a los autores americanos y a ser posible los clásicos.

    Un saludo.

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