ATASCO EN EL WATER (O: CÓMO LA CACA DEL VECINO LLEGÓ A FLOTAR EN EL LAVABO DE MI NUEVA CASA)

Un amigo me acaba de contar que se le ha estropeado el calentador de agua en su piso de Gracia. Le he dicho que tenga cuidado. Partiendo de mi experiencia, los electrodomésticos y demás ingeniería doméstica tienden a adoptar el estado de ánimo de los propietarios de su vivienda.  En Pekín, mi WC decidió tomar vida propia en dos ocasiones en que mi estado emocional sufría considerables altibajos. El baño se desfogó por mi.  Os dejo con un “revival” de lo sucedido, recuperado de mi antiguo blog. (el incidente logró hacerme subir de nivel en la escala aristocrática y ser nombrada “princesa de la caca”). De paso, colgaré una foto de la bonita vista que disfrutaba desde  mi apartamento en  XinZhong jie.   Beijing, todavía te echo de menos.

vista desde mi antiguo apartamento en Xinzhong jie (Beijing). Lo que veo hoy desde mi ventana en Barcelona es bastante más bonito, pero aquí el baño no se revela. Es la normalidad

ATASCO EN EL WATER

 (O: CÓMO LA CACA DEL VECINO LLEGÓ A FLOTAR EN EL LAVABO DE MI NUEVA CASA)
Hoy ha sido un día histórico, memorable, de aquellos que te hacen entender que las diferencias en el desarrollo de los países marcan el día a día de las personas. Hoy se ha atascado la tubería del lavabo en mi nuevo apartamento pekinés. Hace dos semanas me mudé a un bloque de apartamentos más céntrico que el anterior, junto a la estación de metro Donsishitiao y el teatro PolyPlaza. Se llama Sun City y tiene cuatro bloques. Mi amigo Mario me advirtió de que el mío fue construido un poco después para las familias desalojadas de los hutongs del centro y que era de peor calidad. No le creí hasta hoy.
Este mediodía, muerta de sueño por culpa del jet lag – que me ha hecho dormir hasta las 12 del mediodía como un tronco – me he metido por segunda vez en la ducha. La primera fue hace una semana y nada malo ocurrió. Pero hoy, al salir de la ducha (una de esas prefabricadas con chorro masajes, un capricho de mi landlord chino), he notado algo extraño. Mis pies chaopoteaban. Apenas veía nada, sin gafas ni lentillas, pero podía ver que el color de la toalla de los pies era un poco más oscuro de lo habitual. Empapada. Cuando me he puesto las gafas casi me da un infarto. Resiguiendo con la vista hasta donde llegaba el agua, he acabado en la sala de estar. El charco se detenía justo enfrente del televisor gracias a una pequeña alfombra. Y yo descalza. “Podría haberme electrocutaaaaaaaaaaadooooooooooooooooo”, he pensado, cabreada. No tenía mocho, ni escoba, ni nada de nada, así que he escurrido el agua con las alfombrillas como he podido las y me he largado al Wu Mart (imitación china del super americano Wal Mart) a comprar el equipo de limpieza.
Al volver, he llamado al chico del management, un chino de unos 18 años, que ha subido armado con un desatascador de goma y un tornavís. “Mei wenti”, (no hay problemas), me ha dicho, después de echarle un vistazo de un minuto y medio al desguace asqueroso (en china los desguaces siempre son asquerosos, un mero tubo de plástico enganchado como pueden al agujero en el suelo, suben los olores apestosos en d¡ías de viento).
No me he fiado un pelo del chavalín y he puesto una lavadora – la primera desde que estoy aquí – para comprobar que pasaba. ERROR. .GRAVE ERROR. SEGUNDA INUNDACIÓN DEL DÍA.
He vuelto a llamar al management. Esta vez han subido dos chavalines que, cuando han visto el agua, me han dicho: “has tirado el papel de Wc al lavabo?”… Pues sí. Alguna vez sí, jolines, pero sólo llevo dos días en este piso, es imposible que ya se haya atascadooooo. Pues no sé que ha pasado. Pero en tres minutos tenía a los tíos desmontándome el lavabo y la caca del vecino (prefiero pensar que no era la mía) flotando por el suelo. Estoy asqueada, mareada por el calor y la visión hiorripilante de ese líquido marroncillo cubriendo la superfície blanca de mi WC…
Y cuanta agua… ha venido una china con un aspirador especial para agua y ha hecho lo que ha podido para llevársela de ahí. Pero cuando se han ido, mi lavabo, mi nueva casita, eran lo más parecido a un campo de batalla. Viva la calidad de la construcción en China. Esta noche me tomaré tres gintonics y brindaré para que el desarrollo de Occidente llegue por fin al gigante asiático. A la mierda la democracia en China. Que empiecen primero por construir cañerías y desguaces para que la mierda se vaya como dios manda ….A.

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