Better place

El Ayuntamiento de Barcelona ha llenado la calles de puntos de carga para vehículos eléctricos con el fin de impulsar la movilidad sostenible, pero está por ver si se trata de otro despilfarro de dinero público, teniendo en cuenta que apenas circulan coches eléctricos. Aprovechando mi viaje a Tel Aviv,  he ido a visitar la sede de Better Place, uno de las pocas iniciativas empresariales en todo el mundo que está teniendo éxito a la hora de implantar el coche eléctrico. El negocio de Better Place consiste en ofrecer a los usuarios de vehículo eléctrico un servicio de carga eléctrica y cambio de baterías por todo un país o ciudad, acordando una tarifa anual por  kilometraje.  De momento, Better PLace trabaja sólo con los propietarios de Renault Fluence, el único modelo de coche eléctrico que permite cambiar la batería de forma continua. En lugar de instalar pistones de carga por toda la ciudad, Better Place opta por las estaciones robotizadas de cambio de baterías, lo que reduce el tiempo de espera en la calle y evita congestiones de tráfico. El cambio de batería se realiza en 4 minutos, mientras que la recarga rápida de baterías requiere como mínimo unos 20 min  de

testing an electric car at Better Place.

estacionamiento. La empresa también se encarga de instalar un punto de recarga en el parking de tu casa.

Cada mañana, la empresa ofrece tours gratuitos para que estudiantes, curiosos o potenciales clientes conozcan el funcionamiento. Las oficinas de better place están situadas en un parque industrial en las afueras de Tel Aviv, junto a una planta de Subaru, y pasan totalmente desapercibidas. Ni rastro de pantallas blancas de Mac y empleados gafa-pastas.
Lo primero que han hecho ha sido proyectarnos un vídeo sobre el impacto del cambio climático y la necesidad urgente de reducir la dependencia del petróleo y las emisiones de CO2. El vídeo era en hebreo, pero las imágenes hablaban por si solas: el planeta se va a la mierda si no actuamos ya. Las butacas del pequeño auditorio son asientos reciclados de automóvil. El mío en concreto es de un modelo de Fiat Bravo de 1998. Después nos han dejado conducir un Renault Fluence y jugar con todas sus aplicaciones. El motor no hace ningún ruido, sólo una luz verde en el salpicadero alerta de que está encendido. Un sofisticado sistema de control y GPS conectado a la central de Better Place permite consultar la autonomía restante del coche (una batería completa suele dar para 100km) o el punto de recambio de batería más cercana tu ruta.

Oren,  nuestro guía, me explica que la tarifa media que paga un usuario de Better Place es de unos 1000 shekels al mes (200euros), calculando que realizará unos  25000 km al año.  Las tarifas varían según el tipo de pago (mensual, por avanzado…) y el kilometraje que prevé realizar a lo largo del año. (parecido a las cuotas de electricidad o de agua).

A diferencia de los coches híbridos, como el Toyota Prius,  el Renault Fluence no es mucho más caro que un utilitario tipo Toyota Corolla o  Ford Focus. “Tiene que salir más económico desde el principio, o al cliente israelí no le interesará”, dice Oren. Cuatro años después de empezar en Israel, Better Place ha empezado su implantación en Dinamarca, San Francisco y en una provincia China.  Su éxito depende de nuevos acuerdos con fabricantes de coches y la colaboración de las autoridades municipales para facilitar la instalación de las estaciones de cambio de batería.

Hasta ahora, son los únicos que han apostado por el repuesto  robotizado de baterías en lugar de llenar el espacio público con puntos de carga. Creen que es más eficiente y económico a la hora de implantar la movilidad eléctrica en una zona. “El proceso de cambiar la batería dura sólo 4 minutos y encima podrás hablar por el móvil”, bromea Oren. Los ecologistas lamentan que el uso de baterías de litio es contaminante, ya que los residuos son difíciles de eliminar. Actualmente, las baterías de litio tienen una duración aproximada de 6 a 7 años. Después deben ser enviadas a centros de reciclaje especiales. En Europa, éstos son escasos. El principal está en Bélgica.  Al bajar del coche, me cruzo con un ortodoxo con rulos y levita esperando su turno para subirse al Renault. “Tradición y tecnología punta. ¡Esto es Israel! , bromea Sarit, dueña de un negocio de ópticas en Tel Aviv.  Conduce un Mercedes, pero está convencida de que el vehículo eléctrico es crucial para el futuro de la humanidad. ¿Por el cambio climático?, pregunto. “Es crucial para dejar de depender del petróleo y de la locura  árabe”. Cada uno a lo suyo.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s