Exclusivas para todos

El pasado mes de marzo, un amigo de mis padres me explicó que su yerno es un artista contemporáneo portugués bastante famoso llamado Carlos Bunga, residente en Llavaneras. Su historia me interesó y me puse en contacto con él para entrevistarle. Pensé que podría ser un buen reportaje para explicar cómo es la vida de un artista de prestigio internacional por sus MACBA_2011instalaciones a base de cajas de cartón y cinta aislante, y que trabaja parte de su tiempo en un pueblo de veraneantes del Maresme. Bunga me contestó por email que en esos momentos estaba en Chicago preparando una exposición y que iba a estar ‘muy liado’ durante los próximos meses, pero que en Octubre volvía a Barcelona para preparar su primera exposición monográfica en el MACBA, que se inaugura precisamente mañana. También me insinuó que era muy receloso con la prensa, pues había tenido alguna mala experiencia. No le gustaba contar detalles de su vida personal y me puso como ejemplo de artículos sobre él que no le gustaban nada una entrevista publicada el pasado febrero en The Independent,   a raíz de una exposición en Cardiff.

Hace un par de semanas volví a contactarle, tal y como habíamos quedado en marzo. Bunga me propuso hacer la entrevista durante la pausa de la comida. “Estoy muy estresado, voy muy liado”, volvió a decirme en su español con marcado acento portugués, cuando le pasé a buscar por la Capella dels Àngels, la capilla gótica enfrente del MACBA que hace también de espacio de exposiciones. Bunga me enseñó una enorme estructura de cajas de cartón enganchadas las unas a las otras con cinta aislante, y pegadas al suelo con más cinta aislante, que ha levantado en un lateral de la capilla.  A mí me recordó a una enorme estantería de quita y pon, y él me explicó que el cartón justamente le sirve para trasmitir la idea de ‘fragilidad’. Empecé a hacerle preguntas y entonces él me advirtió: “los del MACBA me han dicho que no puedo conceder o publicar entrevistas antes de la inauguración de la exposición”.  Me quedé sorprendida. ¿Qué sentido tiene prohibir a un artista dar una entrevista en profundidad antes de una exposición que está anunciada en la web del museo desde hace tiempo?”. Sobretodo, si soy una periodista que me me he interesado por él cinco meses antes?

Bunga y yo fuimos igualmente a almorzar y le entrevisté.  Fue una charla entretenida, en la que hablamos del sentido del arte, de lo difícil que es ir a contracorriente y dedicarte a lo que te gusta, sea pintar o escribir, de la falta de recursos para cultura en este país, etc..

Por la tarde escribí a los de prensa del MACBA para explicarles que había entrevistado al artista y me pidieron que no publicase nada hasta el día de la rueda de prensa. “T’agraeixo molt que no ho publiquis abans. Nosaltres, aquí, no donem mail per principis exclusives. En cultura no tenen sentit!!! :-)”,  me escribieron. ¿De qué exclusivas me están hablando?  Todos de acuerdo en que  mañana todos los periódicos publicaran la misma noticia? “se inaugura la expo de BUnga bla bla”. Qué país más aburrido.

Bunga me ha pedido que no publique la entrevista. Dice que es demasiado personal y que hay cosas que él no dijo. Habitual. A nadie le gusta leerse. Como no quiero tener problemas con su suegro, el amigo de mis padres, no la publicaré. Pero estoy cabreada. La semana pasada tuve la llamada de un editor del nuevo diario de Pedro J, ‘El español”, y me pidió si quería colaborar con temas de cultura desde Barcelona. Me dijo : “mira, todo lo que son historias, reportajes, entrevistas.. no me interesa mucho, la verdad. Lo que me interesa es que generes noticias hard, ya me entiendes.. noticias que los otros medios no quieran publicar”. El manifesto fundacional de El Español incluye frases brillantes como estas:  España es la morada vital de los españoles. / El interminable proceso de transferencias del Estado a las comunidades autónomas pone en peligro la eficacia del sistema, socava la igualdad entre españoles y amenaza la propia unidad nacional .

Este mismo editor que me llamó el otro día, cinco años atrás me encargó que cubriera para otro medio distinto una  rueda de prensa del escritor Alessandro Baricco, que había venido a Barcelona a presentar su nueva novela, Emaús, publicada por Anagrama. Yo acababa de volver de cuatro años de corresponsal en China y nunca había hecho antes una reseña de un libro. Hice lo que creo que es periodismo: me leí el libro, escuché a Baricco y le hice preguntas, después llamé a dos o tres expertos en literatura italiana para conocer su opinión ( y no poner la mía). La conclusión del artículo era que la novela era bastante mala – según los expertos- y que Baricco estaba sobrevalorado porque Italia tenía un problema de escasez de intelectuales. El editor me dijo que ese artículo no podía publicarlo. Todavía no he entendido por qué.

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